Nació y creció en un ambiente flamenco, ya que su padre fue un gran
aficionado a la guitarra, hasta el punto de que buscó como maestro a uno
de los guitarristas más importantes de aquella época, como lo fue
Javier Molina. "Afortunadamente, esa fue la decisión que marcaría su vida y la de sus hijos", dice el propio Manolo Sanlúcar en sus memorias.
Las enseñanzas recibidas por
Isidro Muñoz, padre de Manolo, le habían obligado a desplazarse en bicicleta cada día de clase desde Sanlúcar a
Jerez de la Frontera, ciudad donde residía el maestro Javier Molina.
El joven Manolo Muñoz recibió de su padre toda la sabiduría
guitarrística que éste había asimilado durante las clases recibidas en
Jerez. Mirando hacia atrás en el tiempo, el actual Manolo Sanlúcar
considera las clases con su padre "un tipo de enseñanza seria y rigurosa
que aún hoy me sirve como ejemplo a seguir". Y fue un ejemplo que
fructificó espléndidamente en el joven "Sanlúcar", ya que desde muy
pequeño mostró hallarse extraordinariamente dotado para seguir la senda
marcada por el padre.
Los hermanos de Manolo siguieron la misma vocación, y destaca entre
ellos Isidro, que llegó a convertirse con el tiempo en un apreciado
intérprete y compositor. El propio padre fue adquiriendo experiencia de
la vida flamenca actuando en fiestas privadas y en espectáculos modestos
que se organizaban en la
comarca de Sanlúcar.
A los ocho años, Manolo Muñoz ganó un premio junto a un joven
cantaor
de Sanlúcar y desde ese momento puede decirse que no dejó de intervenir
con su guitarra en actos musicales, como fueron las fiestas privadas,
festejos de pueblos de los alrededores de Sanlúcar e incluso en
programas de radio. Estas actuaciones permitieron que su nombre llegara a
oídos de
Pepe Pinto.
El gran maestro sevillano se interesó por conocer personalmente al joven guitarrista. Y a
Sevilla se dirigió Manolo Muñoz acompañado por un modesto cantaor, "El Guija", para ser escuchado por Pepe Pinto y
Pastora Pavón. Terminada la prueba, el Pinto le propuso a Manolo que, si quería, podía pertenecer al elenco de su compañía.
Dado que la compañía estaba de descanso, debido a que acababan de finalizar una
tourné, le facilitó que formara parte del espectáculo de
Pepe Marchena, que se preparaba para iniciar una gira.
En la compañía de Pepe Marchena, sin haber cumplido los catorce años y
con un sueldo de cincuenta pesetas, dio comienzo la actividad artística
de Manolo Muñoz. En ese tiempo, al joven guitarrista le llamaban
"Manolito el de Sanlúcar", denominación que más tarde se transformaría
en su definitivo nombre artístico.
Su
debut lo realizó en un modesto teatro del pueblo
malagueño de
Campillos y en la compañía de Marchena figuraban también los cantaores
Manolo el Malagueño,
Luis Rueda y un grupo de artistas noveles. Cerraban el cartel
Manolo Cómitre
y Manolo Muñoz, que en esa fecha aún no había adoptado el nombre de su
pueblo. Permaneció varios años en la compañía de Pepe Marchena, y
pasaría después a la de
Manolo el Malagueño.
Formando parte de la compañía de Manolo el Malagueño, conoció a
La Paquera de Jerez
cuando esta gran artista se incorporaba al espectáculo. La admiración y
simpatía de Manolo por La Paquera fue total e inmediata, hasta el punto
de que el propio Manolo Muñoz llegaría a expresarse más tarde en estos
términos: "Aquella presencia jerezana resultó una aportación
extraordinaria en mi caminar artístico".
Cuando la compañía de Manolo El Malagueño cumplió su calendario de
actuaciones, dio por finalizada su existencia. A partir de ese momento,
La Paquera de Jerez y Manolo Sanlúcar forman una pareja que durante
cinco o seis años recorre España "actuando en los teatros más
prestigiosos y en los pueblos más humildes" del territorio español y
siguieron juntos hasta que le ofrecieron a La Paquera un contrato
sustancioso en el
tablao flamenco de "Las Brujas", en
Madrid.
Una vez cumplido el servicio militar, Manolo Sanlúcar retoma su vida
profesional en unión de la misma figura con la que había realizado sus
últimas actuaciones: La Paquera de Jerez. Y fue precisamente en los
momentos en que la pareja realizaba ensayos para dar comienzo a su
actividad artística cuando le ofrecieron a Manolo un contrato en el
tablao "Las Brujas". La firma del contrato hubo de demorarse hasta que
finalizó la proyectada gira con La Paquera.
Es a finales de los
años sesenta cuando Manolo Sanlúcar entra a formar parte del tablao "Las Brujas", en el que también actuaban
Terremoto, el
Chato de la Isla,
Romerito de Jerez
y otros artistas; y también por esas fechas se inician las grabaciones
de su música. Por otra parte, también por esa época realiza su primer
concierto en el
Club Urbis de Madrid y, ante el éxito obtenido, repite concierto en el
Ateneo de la capital de
España. A partir de entonces, realiza una serie de recitales en determinados centros culturales y universitarios.
En
1972 se produce su primera salida al extranjero, y obtiene el primer premio del Festival de Música Folk celebrado en
Campione (
Italia), en reñida competencia con dieciséis intérpretes de otros países. Así mismo obtiene el
Premio Nacional de Guitarra Flamenca, concedido por la
Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces, de
Jerez de la Frontera.
Estos éxitos suponen la consagración del artista y a partir de aquí sus
actuaciones se extiendan por toda la geografía nacional y por diversos
países del extranjero (
EE.UU.,
Canadá,
Japón,
Alemania,
Francia...).
En
1976 destaca, por su importancia, el concierto realizado por el artista en el
Teatro Real de la capital de España. Y en el mismo año organiza y realiza una serie de cursos de guitarra flamenca, patrocinados por la
Universidad Menéndez y Pelayo de
Sevilla.
La lista de premios y reconocimientos sería muy extensa; por su
importancia, y a título de ejemplo, no podemos silenciar el Primer
Castille Minero, categoría de Oro (1976), el Mejor Instrumentista
Español (1980), el Disco de Oro Andaluz (1989), el Compás del Cante
(1991), este último considerado como el Nobel del Flamenco, etc.
Aparte de su discografía como acompañante, que data del período en el
que Manolo Sanlúcar trabajaba en el tablao flamenco de "Las Brujas",
cuando este gran artista de la guitarra se muestra plenamente es en sus
grabaciones como solista, que lo sitúa a la cabeza de las guitarras
flamencas. Este hecho no sólo fue importante en el mundo de la guitarra
flamenca, sino que, lógicamente, también fue importante en la carrera
artística del propio Manolo Sanlúcar. Para el guitarrista representó
entrar a formar parte de una nueva generación de guitarristas, en la
que, además de él, destacan Paco de Lucía y Serranito.
Refiriéndose a ese tiempo, Manolo Sanlúcar se expresa así: "Nos damos
cuenta de lo que necesitaba la guitarra flamenca y, sobre todo, lo que
necesitaba era enriquecerse en el sentido armónico; la guitarra flamenca
era muy pobre en
armonía".
Las obras como solista se realizan por Manolo Sanlúcar a partir de
1968. El análisis técnico del conjunto de estos trabajos lo
desarrollamos tomando como base la obra de Norberto Torres "Historia de
la Guitarra Flamenca".
Las primeras grabaciones fueron realizadas entre
1968 y
1973,
período en el que graba cinco discos: "Recital Flamenco", "Inspiración"
y, sobre todo, los tres volúmenes de "Mundo y Formas de la Guitarra
Flamenca", que aparecen, estos tres últimos, entre
1972
y 1973. Esta última grabación fue considerada muy importante en el
ámbito de la guitarra flamenca de aquellos momentos, hecho que ha sido
resaltado por los estudiosos del tema. Es en estos tres discos, donde el
guitarrista, según Norberto Torres, "utiliará hacia lo bello en el
toque andaluz": predilección por las tonalidades clásicas, con el sello
jerezano de las formas flamencas "por medio" (en LA frigio) y
Ricardo
en toques "por arriba" (en MI frigio); evoluciona técnicamente en el
toque que su padre, discípulo de Javier Molina, le ha enseñado.
En
1974, aparece en el mercado el disco "Sanlúcar", uno de cuyos temas es la
rumba "Caballo Negro", que tiene un gran éxito;
2 disco que resaltando el papel melódico de la guitarra ofrece a la vez aspectos de la denominada "
música ligera".
Este hecho le impulsa a escribir a Manuel Ríos Ruiz en la contraportada
del disco: "¿Ha nacido una nueva música? Posiblemente sí". Y comenta
Norberto Torres: "Nueva Música llamó Ríos Ruiz a lo que sin duda hoy se
calificaría como Nuevo Flamenco". El disco "Sanlúcar" constituye el
inicio de grabaciones para consumo del gran público, fenómeno que nace
como respuesta a la irrupción en el mercado español de la música
anglosajona".
Es el momento de que la música andaluza llegue al exterior, y a tal efecto aparecen en el mercado títulos como "Candela" (
1980) y "Al viento" (
1982).
Con relación al deseo de que la música andaluza llegue al exterior,
Norberto Torres comenta: "Sin embargo Manolo Sanlúcar no se olvida del
público de los guitarristas e incluye siempre toques flamencos en esos
discos como "Sentimiento", que aparece en
1976, o "Azahares" (
1981), con repertorio marcadamente marismeño en su concepción, tratamiento de
flautas traveseras a dos voces, donde sin embargo una escucha atenta indica que está experimentando el cambio frecuente de
tonalidades en un mismo
toque, es decir,
modulaciones, como recurso para aportar ideas nuevas".
Al mismo tiempo que salían al mercado estos discos dirigidos al gran público, en el año
1977 realiza un trabajo dedicado a
Miguel Hernández con el título "...Y regresaré".
En
1978 aparece en el mercado una nueva obra de Sanlúcar titulada "
Fantasía
para guitarra y orquesta", consistente en un concierto para guitarra y
orquesta que preludiaría una serie de obras en línea con su vocación de
compositor. Después aparecerá una obra que con la denominación de "ópera
flamenca" y el título de "Ven y sígueme" incluye el cante de
El Lebrijano y
Rocío Jurado, y en
1984 un nuevo concierto para guitarra y orquesta titulado "Trebujena".
En el año
1985, y cumpliendo un encargo del gobierno
autonómico de
Andalucía, edita "Testamento Andaluz" y en el mismo año estrena en el
Teatro de la Zarzuela de
Madrid su versión del
drama "Medea", representado por el
Ballet Nacional de España. Este
ballet fue representado posteriormente en varios países europeos por el mismo Ballet Nacional.
Es en
1988 cuando aparece en el mercado una obra muy flamenca de Manolo Sanlúcar como es "Tauromagia", y en
1992 vuelve a componer para el Ballet Nacional la obra "Soleá" y escribe y graba la música de la "Enciclopedia de Andalucía".
En
1992 es encargado por
Carlos Saura de la dirección musical de la película
"Sevillanas". Pero, según Norberto Torres, la obra más ambiciosa de este periodo es su
poema sinfónico
"Algibe". La razón de ser de esta obra viene explicada con las propias
palabras de Manolo Sanlúcar: "Una señalada tendencia a la búsqueda de
reunir todas las fuerzas dispersas en mi interior me ha llevado a
plasmar el alma poética de aquellas cosas que tienen un brillo especial
en mi memoria y a escribir "Aljibe", la música que está inscrita en la
naturaleza que me rodea".
Ya en el año
2000, edita "Locura de brisa y trino", donde Manolo trata, acompañando la voz de
Carmen Linares, que canta
poemas de
Federico García Lorca,
de mostrarnos que existen otros modos musicales que amplían el
horizonte de la guitarra flamenca sin necesidad de dejar a un lado las
raíces, o, como él mismo explicaba antes de interpretar "Normas".
Igualmente en ese año recibe el
Premio Nacional de Música en categoría "Interpretación"
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«Esto no es modo atonal, ni mayor ni menor, tampoco es dórico... Esto es otro mundo.» (09-06-2010 Teatro del
Canal, Madrid)
Ya en
2007,
edita su autobiografía ("El Alma Compartida"), en la que, a lo largo de
medio millar de páginas, el músico gaditano hace “memoria de la niñez,
sus amigos, sus familiares, sus aficiones taurinas y su aprendizaje de
la guitarra, la memoria del joven precoz mente inserto en las cohortes
nómadas de las compañías y los teatros, el acompañante de los más
grandes artistas flamencos de la segunda mitad del siglo XX, y desde ahí
hasta su inmersión en el mundo profundo de la música y el arte, su
proyección internacional y su insobornable defensa de la autenticidad en
la vida y en la profesión."
"La Voz Del Color", 2008 dejemos que Manolo responda de ella a través de una entrevista:
« - Y en el caso de la siguiente obra, ¿qué papel juega el pintor?
-
Baldomero Romero Ressendi
es un pintor fantástico, es un ídolo para muchísimos pintores
andaluces, pero una persona con grandes problemas, que provocaba muchos
problemas y que luego ha sido descartada de la oficialidad porque se
entiende que estaba relacionado con el
régimen anterior.
Como yo soy uno de los que entiende que era un genio, me apetece mucho
hacer una obra sobre este pintor donde va a haber cante con letras que
voy a hacer yo, como hice, por ejemplo, las de "Tauromagia". Pretendo
que cada tema esté inspirado en un cuadro suyo. Voy a coger nueve o diez
cuadros y voy a tratar de plasmar lo que él intenta contar en ellos,
siempre tratando de acercarme a su expresión. Por cierto, era un hombre
muy aficionado al flamenco.»
Desde 2010 el artista está inmerso en una "Obra didáctica de la guitarra flamenca"
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